La obra de Jean-Jacques, o Juan Jacobo, Rousseau presenta puntos divergentes, como su concepto del progreso, y en general más avanzados. Su pensamiento político y social, basado en la idea de la natural bondad del hombre, lo impulsó a criticar en repetidas ocasiones la desnaturalización, la injusticia y la opresión de la sociedad contemporánea. Tales ideas preludiaron la Revolución Francesa. Su sensibilidad literaria se anticipó al romanticismo, y El contrato social y Emilio, o de la educación son, entre sus obras, las de mayor contenido pedagógico, pues propugnan en ellas un sistema político, educativo, moral y religioso. Por los nuevos y fecundos conceptos que introdujo en el campo de la educación, Rousseau es considerado el padre de la pedagogía moderna.